Fecha de Publicación: 20 May 2025 12:00 AM
Como hablamos en nuestro post anterior, las teorías del origen del agua en la Tierra siguen dos vertientes principales, que ésta llegó del espacio exterior a través de cometas y meteoritos y, que ya se encontraba presente en cristales dentro del manto terrestre y poco a poco fue saliendo a la superficie debido a la gran actividad volcánica que existía. En épocas más recientes, se ha propuesto que ambas formas debieron de llevarse a cabo y es por eso que la Tierra presenta agua.
Ahora bien, la Tierra tuvo agua, pero y ¿toda esa agua era dulce y salada como la que conocemos hoy en día? La respuesta es no, para formarse el agua tuvieron que llevarse a cabo reacciones entre el sulfuro, ampliamente existente en el planeta, y el oxígeno, la unión de los cuales formaría el agua en la Tierra(1). Es difícil reconstruir lo que sucedió conforme la Tierra se enfriaba, pero es posible suponer que por debajo de los 100°C toda el agua debió de condensarse y los gases ácidos pudieron reaccionar con la costra ígnea mineral para formar sedimentos y lo que pudo ser una hidrósfera inicial (o el agua que cubre la Tierra) dominada por un mar salado(2). Y tuvieron que acontecer un sin fin de procesos físicos y químicos para que pudiera aparecer lo que hoy conocemos como agua dulce, y ésta quedara separada del agua salada, pero antes de adentrarnos en el origen del agua dulce, aclaremos algo importante, que es la atmósfera y qué papel juega cuando hablamos de agua dulce.
La atmósfera se define como la “Capa gaseosa que rodea la Tierra y otros cuerpos celestes”(3). Cuando la Tierra se formó no había una atmósfera como tal, fue hasta que la Tierra se comenzó a enfriar que los gases que emanaban de los volcanes comenzaron a formar una primera atmósfera que contenía sulfuro de hidrógeno, metano y de 10 a 200 veces la cantidad de dióxido de carbono que existe hoy en día(4). La aparición de esta atmósfera cambio por completo las condiciones de la Tierra y favoreció la aparición del agua dulce a través del establecimiento del ciclo hidrológico. Así es, en un principio no había agua dulce, sino que esta se formó paulatinamente durante la evolución de la Tierra, pero continuemos para averiguar cómo es que esto sucedió.

Se tienen datos que indican que el agua dulce pudo estar presente desde 600 millones de años después de la formación del planeta, esto hace unos 4 billones de años. Esto se ha determinado analizando cristales de zirconias a través del análisis de isótopos de oxígeno pesado y sus formas más ligeras(5). En este caso, cierta relación de oxígeno pesado y ligero es casi constante a través del tiempo para el agua de mar, pero mucho menor para el agua dulce(6). Y este dato es importante porque se sabe que para que exista agua dulce se debe de tener por fuerza una porción de tierra emergida, lo que sugiere que desde hace 4 billones de años ya existían porciones de tierra, y grandes porciones, en el planeta(6).
Ahora bien, la división entre agua dulce y salada es resultado de procesos geológicos, químicos y climáticos a lo largo de millones de años:
Como ya lo dijimos antes, los primeros cuerpos de agua fueron primordialmente salados debido a la disolución de los materiales del manto y a la dilución de los gases de la atmósfera primitiva. Estos cuerpos de agua se volvieron con el tiempo más salados a causa de estos procesos. Aunado a esto, el proceso de evaporación del agua también fue concentrando las sales que quedaban una vez que el vapor de agua ascendía a la atmósfera.

Pero algo cambio y ese algo dió como resultado la aparición del principal mecanismo de generación de agua dulce, el ciclo hidrológico.
Como mencionamos antes, la atmósfera jugó un papel relevante en la aparición del agua dulce. La formación de la atmósfera se dio cuando la Tierra estaba aún muy caliente. Esta primera atmósfera contenía agua y debido a las temperaturas de la superficie (cerca de 100°Celsius o 200° Fahrenheit) esta se evaporaba dando lugar a un flujo bidireccional entre la superficie y la atmósfera.
En una dirección, el vapor ascendía y cuando llegaba a cierta altura y se enfriaba se formaban las gotas de agua que descendían hacia la superficie, en donde las altas temperaturas provocaban que se evaporara nuevamente y subiera. Estos movimientos ascendentes y descendentes forman las corrientes verticales en la atmósfera. Por otro lado, debido a la inclinación del eje de rotación de la tierra se generó una corriente horizontal que trasladaba el agua hacia los polos en donde se condensaba y caía(7).

Cuando la temperatura de la superficie había disminuido dramáticamente, fue el Sol el encargado de mantener este proceso. Ahora, el calor del sol evapora el agua del océano (que es salado) y este vapor (que es agua sin sal) asciende hasta formar las nubes. Es aquí en donde el proceso de evaporación es el responsable de que el vapor no contenga sales y por ello en las nubes únicamente hay agua dulce. Esto es lo que conocemos hoy en día como ciclo hidrológico.
El agua evaporada entra en la atmósfera como vapor, este vapor se condensa y forma las nubes, las nubes se mueven hacia la parte terrestre debido a los vientos generados por la rotación y la traslación de la tierra, y se precipita, parte del agua queda sobre la superficie en forma de lagos, ríos, laguna, todos conformados por agua dulce, otra parte forma parte de las aguas subterráneas, otra entra en los sistemas vivos como las plantas y otra vuelve de regreso al mar(8).
Y listo, el agua dulce hizo su aparición en la tierra.

No toda el agua en el ciclo hidrológico vuelve al océano, una parte se retiene en la superficie y otra parte queda “almacenada” al infiltrarse o percolarse hacia los sistemas de aguas subterráneas(8).
Cuando hablamos de infiltración nos referimos a la entrada del agua hacia el interior de la roca y es un desplazamiento rápido, en el caso de la percolación, también es la entrada de agua hacia la parte profunda cuando ya se ha dado la infiltración, este proceso es más lento y lleva al agua hacia zonas aún más profundas. La permanencia del agua en zonas profundas puede llegar a alterar sus niveles de sales y minerales disueltos, pero esta agua sigue contando como agua dulce dentro del ciclo hidrológico(8).
Por otro lado, el agua dulce queda atrapada también en las zonas polares en forma de nieve y posteriormente de hielo, conocidos como casquetes polares. Este “almacenamiento” puede durar miles de años o más(9). Como recordarás, en la Tierra han existido glaciaciones, que son períodos extensos en los cuales las temperaturas globales descienden significativamente, dando lugar a una expansión de los hielos continentales y polares. Durante las glaciaciones, grandes extensiones de superficie se cubren con capas de hielo y en estas capas se ha quedado almacenada mucha agua dulce que, si bien forma parte del ciclo hidrológico, no es propiamente agua que pueda ser utilizada.

Entonces, el agua dulce apareció cuando la Tierra tuvo una atmósfera que permitió que el vapor de agua quedara atrapado y formara las nubes, que por los movimientos de traslación y rotación era arrastrada hacia las zonas terrestres. Cuando las nubes eran muy densas y frías, el agua se precipitaba a la tierra y en ella podría formar parte de los ciclos de vida de la vegetación, quedar almacenada en lagos y lagunas, adentrarse en la tierra y quedar “secuestrada” en el manto profundo o regresar al mar para volver a comenzar el ciclo.
Y fue así como se dio la separación entre el agua dulce y el agua salada.
La división entre agua dulce y salada es el resultado de miles de millones de años de procesos geológicos y climáticos, donde la atmósfera y el ciclo hidrológico jugaron un papel central. Mientras los océanos acumularon sales por erosión y evaporación, el agua dulce se preservó gracias a la precipitación, el almacenamiento en continentes y la criósfera. Y es así que hoy en día podemos disfrutar de agua dulce, ya sea nadando en el rio o en una laguna, ya sea viendo llover una tarde o simplemente disfrutando de un delicioso vaso de agua.
Nota interesante:
Datos clave sobre la distribución actual del agua en la Tierra
97.5% del agua en el planeta es salada (océanos y mares).
Solo 2.5% es dulce, distribuida así:
68.7% en glaciares y polos.
30.1% en aguas subterráneas.
o 1.2% en ríos, lagos y atmósfera.